Diálogos y coloquios
El diálogo
entre dos o más personajes que intentan persuadir con la retórica a los otros
participantes se utilizó para tratar todo tipo de cuestiones. El tono coloquial
y vivo del género era ideal para proporcionar una enseñanza deleitable.
Los más apreciados diálogos renacentistas pertenecen a los erasmistas Juan y
Alfonso de Valdés.
Historia, mística y ascética
La didáctica de la época exigía a todo tipo de prosa un
carácter marcadamente literario, lo que hizo posible que cualquier obra pudiera
alcanzar un alto nivel estético.
La historiografía, que era esencialmente narrativa, se
permitía pasajes ficticios, como diálogos o pensamientos.
La ascética y la mística tratados en numerosos libros
son un caso notable de buena prosa. Destaca Santa Teresa de Jesús.
Santa Teresa de Jesús
Nació como Teresa de Cepeda y Ahumada (1515-1582), en Ávila,
y murió en Alba de Tormes. Fundó numerosos conventos y reformó la orden del
Carmelo. Escribió, con una prosa culta y popular a la vez, su autobiografía
(Libro de la vida), sus experiencias místicas (El castillo interior o Las
moradas) y la historia de sus trabajos para fundar conventos (Las fundaciones).
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