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lunes, 28 de enero de 2013

3. La prosa del renacimiento.


3.1. La narrativa del s. XVI.


A lo largo del siglo XVI la prosa narrativa se fue convirtiendo en un género con gran aceptación entre el público. Del prerrenacimiento proceden los libros de caballerías, que eran textos fantásticos que narraban hazañas de un caballero, y las novelas sentimentales, que en ésta época empezaron a adquirir un gran éxito.

En la segunda mitad del siglo XVI empezaron a desarrollarse nuevas formas de la narrativa renacentista que triunfaron en prácticamente toda Europa, como las novelas pastoriles y bizantinas, y junto a éstas, otro tipo de relatos distintos, como las novelas moriscas y la novela picaresca. Las novelas moriscas hablaban de romances en un mundo musulmán muy idealizado y la novela picaresca, al contrario que las anteriores, contrastaba por su intenso realismo.

La narrativa del siglo XVI alcanzó su plenitud con la obra escrita por Cervantes, que reunía todos los géneros famosos de la época y que culminó en los primeros años del s. XVII.

3.2. La novela idealista: tipos.


Es el género que tuvo más éxito en el s.XVI. A la gente le gustaban las novelas que contaban aventuras fantásticas y complicados enredos amorosos, casi siempre inverosímiles: Las novelas de caballerías, pastoriles, moriscas y bizantinas.


- NOVELA DE CABALLERIAS: el heroísmo como ideal.
Se idealiza la figura del caballero medieval, ya que se le presenta como un perfecto cortesano, amante apasionado, guerrero y devoto cristiano. Tiene que defender a los débiles en peligrosas y fantásticas hazañas en las que el protagonista puede llegar a luchar con magos y gigantes. Esto encajaba bien con las aspiraciones imperiales de España y con el individualismo del hombre renacentista que buscaba la fama y la gloria como forma de exaltar el 'yo'. Tuvo éxito hasta el fin del s.XVI, pero la decadencia del imperio español, simbolizada en la derrota de la Armada invencible, y la burla que se hizo desde la literatura de hidalgos y escuderos empobrecidos locos acabaron con el ideal caballeresco. La obra más representativa es Amadis de Gaula (1508).


- NOVELA PASTORIL: el amor ideal.
Se idealiza la figura del pastor. Los renacentistas decían que los pastores eran más sensibles que los hombres de ciudad para descubrir la belleza de la naturaleza y reflexionar de manera refinada sobre el amor. En estos relatos no aparece el erotismo de las novelas de caballerías, sino un amor espiritualizado, casto, en medio de un paisaje idílico.El éxito de estas novelas fue decayendo porque los autores trataban el tema del amor de manera muy abstracta y cada vez más alejada de la realidad. Destacan La Diana (1559) de Jorge Montemayor y La Galatea (1585).


-  NOVELA MORISCA: la convivencia entre culturas, un ideal.
Se inspira en historias del Romancero y presenta una imagen noble de los árabes a partir de la exaltación de sus tradiciones e historias legendarias. Con ello se pretendía dignificar la imagen de la minoría morisca y de los moros conversos, que en esa época permanecían bajo sospecha. Mostraban un ideal: que la convivencia cordial entre moros y cristianos era posible ya que aunque tenían diferencias religiosas y culturales, compartían el código de honor: nobleza y caballerosidad. Desapareció al frustrarse el ideal debido a la persecución inquisitorial, las insurrecciones de Granada y la expulsión de los moriscos en 1609.Se volvió a poner de moda en el Romanticismo. La obra más representativa es La historia del Abencerraje de la hermosa Jarifa (1551).


- NOVELA BIZANTINA: el viaje como alegoría de la vida humana.
Historia de los amores de Clareo
y Floristea.
La novela bizantina utiliza el viaje como símbolo de la vida humana para expresar que la libertad del hombre y los sentimientos puros se imponen al destino adverso. Una pareja de enamorados emprende un largo viaje que los separa y ambos se enfrentaran a innumerables peligros y aventuras hasta volver a encontrarse. La primera obra de este género es Historia de los amores de Clareo y Floristea (1552), de Alonso Núñez de Reinoso.


CARACTERÍSTICAS DE LAS NOVELAS IDEALISTAS
- Sus personajes son planos y su comportamiento no evoluciona con la experiencia.
- El ritmo de la acción resulta lento debido a que se interrumpe con relatos secundarios, poemas o largas descripciones.
- No reflejan la realidad cotidiana de su época, sino un tiempo indefinido, irreal o mítico.
- Transcurren en paisajes ideales, lugares exóticos o legendarios.
-El argumento de estas obras gira en torno a lances caballerescos, idilios amorosos y aventuras fantásticas.
- La esmerada elaboración del lenguaje, las frecuentes digresiones, la indefinición del espacio y del tiempo así como la mezcla de realidad y fantasía adelantan algunas características de la novela experimental del siglo XX.

3.3. La Novela realista. El Lazarillo de Tormes.

El Lazarillo de Tormes.


El Lazarillo de Tormes, es una obra anónima, la cual fue publicada en los últimos años de reinado de Carlos V. Con el Lazarillo se introdujo la novela picaresca, que representa la corriente realista y crítica de la novela del siglo XVI.  Está narrada en forma de epístola autobiográfica: es una extensa carta del protagonista en la que desde que era niño retrata a sus diferentes amos y explica cómo se las ideaba para sobrevivir.

3.3.1. Estructura.

Está escrita en forma de epístola autobiográfica, donde el protagonista relata su vida desde el principio.
El Lazarillo consta de un prólogo y siete tratados. En el prólogo, se justifica el propósito de la obra, mientras que en los tratados recogen  las peripecias del protagonista, al servicio de muchos amos, desde la infancia hasta llegar a su edad adulta.
Cuando Lázaro narra su vida, es un hombre casado con la criada del arcipreste de San Salvador y trabaja de pregonero en Toledo.


 3.3.2. Explicación de la obra. 


El prólogo y el tratado VII: comienza con una parodia del estilo elevado característico de las novelas idealistas. El tono recuerda al estilo de los libros de caballerías, con héroes y sus hazañas, y predominaba la ironía. Lázaro pasa a narrar su historia en el estilo llano que mantendrá durante el resto del libro, y entonces aparece el destinatario del escrito apodado “Vuestra Merced”, el personaje que se esconde detrás solo se desvela al final del libro en el tratado VII. Sabremos al final del libro que “Vuestra Merced” es un superior del arcipreste de San Salvador a quien le habrían llegado los rumores sobre las relaciones entre el arcipreste y su criada, la mujer de Lázaro. El protagonista cuenta es esta parte final que los tres viven felices y que no le importan las habladurías de la gente, porque ha llegado a buen puerto tras una vida de dificultades. El libro-carta sería una justificación de la situación desairada en la que se encuentra el Lázaro. Estos rasgos hacen verosímil el relato autobiográfico de un protagonista humilde.

Tratado I. “El ciego”. Cuenta que siendo muy niño encarcelaron a su padre por ladrón y que su madre, lo entregó a un ciego para que lo sirviera. El ciego es un hombre astuto y cruel. Lázaro se da cuenta de que está solo y tiene que ingeniárselas para sobrevivir. La soledad, el hambre y el sentimiento de desamparo del protagonista se hacen tan patentes en el lector que le desarrolla en él piedad y simpatía hacia el Lázaro. Lázaro va evolucionando a partir de las duras lecciones que le da el ciego. Desarrolla una gran astucia que le permite vengarse de su amo.

Tratado II. “El clérigo de Maqueda”. Se intensifica el motivo del hambre del protagonista. Si el ciego era cruel, el clérigo es avaro y Lázaro debe ingeniárselas para sobrevivir. Se estremece entre ellos una especie de competencia: el amo usa el ingenio para no dar nada a su criado y Lázaro para conseguir algo de alimento.

Tratado III. “El escudero”.  El tema del hambre culmina en este tratado, que se considera el mejor del libro. Lázaro pasa al servicio de un pobre escudero que tiene un vacío sentido del honor que le impide trabajar pero que sin embargo le permite contraer deudas. El retrato del escudero constituye una de las mejores partes del libro y las reacciones que provoca en Lázaro de piedad e irritación a la vez. Se incorporan nuevamente las anécdotas tradicionales.
Tratado IV: “El fraile de la merced”: a partir de este tratado se rompe el ritmo narrativo, por su brevedad, porque el protagonista toma un papel de espectador-relator y porque no se sigue el desarrollo psicológico de Lázaro. En este tratado, Lázaro relata que sirve a un fraile de la Merced, pero casi no hay anécdota ni narración.

Tratado V: “El buldero”: el buldero era un hombre que vendía bulas, unos documentos con el sello del Papa que concedían privilegios o dispensaban de alguna obligación religiosa. El negocio de las bulas daba lugar a numerosos fraudes y protestas populares. En este tratado Lázaro hace de mudo espectador de los engaños del buldero.

Tratado VI: “El maestro de pintar panderos y el aguador”: en esta parte  se cuenta que Lázaro sirvió a dos amos y que con el segundo, el aguador, estuvo cuatro años. Con los ahorros de su trabajo, Lázaro decide comprarse   una espada y ropa de hombre de bien. Parece que ha pasado la adolescencia y ya es un adulto; sin embargo, no se alude a la evolución del personaje.

Tratado VII: “El arcipreste de San Salvador”: en esta última parte, Lázaro cuenta que ha estado con un alguacil, pero que lo ha abandonado porque le parece un oficio peligroso, y pasa a hablar de su situación en el momento en que escribe. Tras tantas penurias, ha llegado a ser pregonero; el arcipreste lo ha casado con su criada, le da a pregonar sus vinos y le alquila una casa. No le importa que la gente hable sobre las relaciones entre ellos, ya que él ha ascendido socialmente y se muestra satisfecho de su situación.

3.3.3. Tema e intención.


Encontramos la burla y el humorismo, pero también la crítica social y religiosa. La estructura de la obra permite una visión amplia de la sociedad de la época, las penurias de los pobres, la dureza de la justicia, las miserias morales de los eclesiásticos y la falsedad y el vacío anacrónico que hay tras la retórica altisonante del escudero.  El tono general de la novela es de suave ironía y de comicidad. La valoración de la virtud personal frente al linaje, como los pobres consiguen ascender socialmente frente al nulo valor de quienes heredan. Aunque las conclusiones de este tema son ambiguas, ya que Lázaro al final del libro ha ascendido socialmente pero no moralmente. Lázaro demostraría en su evolución la dificultad de la movilidad social.



3.3.4. Estilo y la picaresca posterior a la obra.


El lenguaje del Lazarillo es natural, sencillo y coloquial. Ese tono le otorga un rasgo realista y una verosimilidad a la novela. Predomina el estilo grosero, estilo llano, donde predominan los giros y refranes populares.
Básicamente se caracteriza por el tono humorístico, irónico y socarrón del autor reflejado en los comentarios del Lázaro.
El Lazarillo dio lugar a un nuevo tipo de relato: la novela picaresca.
Este tipo de novelas mantienen la forma autobiográfica y narran las aventuras de un criado de muchos amos. Aunque la picaresca posterior muestra a un protagonista cruel, ladrón e insolidario, el pícaro. Además se hace notoria la crítica social y el tono general y pesimista, con desengaño.
Destacan algunas novelas como: Guzmán de Alfarache y Vida del Buscón don Pablos.


3.4. Prosa didáctica en el s. XVI.


Diálogos y coloquios
El diálogo entre dos o más personajes que intentan persuadir con la retórica a los otros participantes se utilizó para tratar todo tipo de cuestiones. El tono coloquial y vivo del género era ideal para proporcionar una enseñanza deleitable. Los más apreciados diálogos renacentistas pertenecen a los erasmistas Juan y Alfonso de Valdés.

Historia, mística y ascética
La didáctica de la época exigía a todo tipo de prosa un carácter marcadamente literario, lo que hizo posible que cualquier obra pudiera alcanzar un alto nivel estético.
La historiografía, que era esencialmente narrativa, se permitía pasajes ficticios, como diálogos o pensamientos.
La ascética y la mística tratados en numerosos libros son un caso notable de buena prosa. Destaca Santa Teresa de Jesús.

Santa Teresa de Jesús
Nació como Teresa de Cepeda y Ahumada (1515-1582), en Ávila, y murió en Alba de Tormes. Fundó numerosos conventos y reformó la orden del Carmelo. Escribió, con una prosa culta y popular a la vez, su autobiografía (Libro de la vida), sus experiencias místicas (El castillo interior o Las moradas) y la historia de sus trabajos para fundar conventos (Las fundaciones).