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lunes, 28 de enero de 2013

2. La lírica del renacimiento.


2.1.  Características y temas de la lírica renacentista.


En el siglo XIV conviven varias tendencias poéticas, no obstante, lo que define la lírica del siglo XIV es la llegada del petrarquismo, un nuevo modelo de lírica que cambia el panorama literario. Se puede observar por primera vez en la obra de Garcilaso de la Vega,  y continúa viéndose en todos los grandes poetas de los siglos XVI y XVII y llega hasta la poesía actual.
Obras de Garcilaso
de la Vega

Al comienzo del s. XVI conviven tres corrientes:
·         Poesía de cancionero: Predomina el octosílabo y el tono cultista-conceptista.  (Continuación de la poesía del siglo XV).
·         Poesía tradicional: Tuvieron una gran difusión los romances y las canciones líricas. (Se empiezan a recoger por escrito todas las obras del momento).
·         Poesía italianizante: Se tomó como modelo a Petrarca y es la más representativa de la lírica culta renacentista. Garcilaso de la Vega es el poeta más relevante de esta corriente  y su obra renovó la forma y los temas.

FORMA: El endecasílabo sustituye al octosílabo, y se cultivan estrofas como el soneto, los tercetos encadenados y aquellas en las que el endecasílabo combina con el heptasílabo, como la silva y la lira.

TEMAS: El amor, la naturaleza y la mitología son los temas que representan  la lírica del renacimiento.
·         El amor  petrarquista ennoblece al enamorado porque a través de la amada se acerca a la perfección.  La lírica suele presentar amores no correspondidos que producen insatisfacción y melancolía.
·         La naturaleza  es el símbolo de la perfección y de la vida sencilla.  En la poesía se presenta idealizada, como escenario amable o como reflejo de los estados de ánimo del poeta, el bucolismo. La naturaleza tiene gran importancia en las composiciones como las églogas, donde los pastores hablan de sus amores en un ambiente natural idealizado.
·         Los temas mitológicos reflejan la admiración por la cultura grecolatina y dan un tono pagano a la literatura renacentista. Las personas cultas de la época estaban familiarizadas con los personajes, historias y símbolos mitológicos.

2.2. Garcilaso de Vega.


Es el poeta más representativo del espíritu renacentista que introdujo el petrarquismo y eso hizo que marcara el ritmo de la poesía posterior.
Encarna el modelo de hombre renacentista por su modo de vida y por su poesia. Era el perfecto cortesano, cultivado y sensible pero a la vez era un valiente y valeroso guerrero. Perteneció al Siglo de Oro y es considerado uno de los mejores poetas de la historia.
Nació en el año, aproximadamente, 1501, en Toledo. Era un hombre de origen noble, descendiente del marqués de Santillana. Poeta-soldado marcado por el emperador Carlos V, por el hecho de formar parte de su séquito. En el año 1526, en la boda del rey con Isabel de Portugal, conoció a una de las damas de la reina, llamada Isabel Freyre, quien fue la fuente de inspiración para muchos de sus poemas amorosos.
Con el rey viajó a Italia, y por él mismo estuvo desterrado en una isla del Danubio y en Nápoles. Ahí estuvo residiendo durante una gran temporada y empezó a familiarizarse con los poetas de origen italiano. Tuvo una formación cultural típica del humanista.
Conocía idiomas como el griego, el latín, el toscano, el francés. También había leído a grandes autores como Virgilio, a Horacio y de otros poetas renacentistas como lo eran Petrarca y Sannazaro.
Murió en el año 1536, herido de guerra durante el asalto a una fortaleza en Provenza.


OBRA
La obra de Garcilaso, debido a su corta vida, fue muy breve.
Las que más destacan por encima de las demás son los sonetos, aproximadamente unos cuarenta y las tres églogas.

-       La Égloga I es la más valorada de todas. En ella los pastores Salicio y Nemoroso expresan sus quejas en un entorno de una naturaleza dulce y bucólica. Salicio se lamenta por los desdenes de su amada Galatea, mientras Nemoroso llora la muerte de Elisa. Ciertamente, los pastores representan a Garcilaso, cantando a su amada, en vida y tras su muerte. La composición expresa el tono emotivo representativo del Renacentismo que es contenido y melancólico.

-       La Égloga II recoge la historia de los amores desgraciados de Albanio, que se cree que representa al duque de Alba o a su hermano, y la pastora Camila. Es la más extensa de todas, todo y que fue la primera que escribió y es la menos brillante de todas.

-       La Égloga III transcurre nuevamente en una naturaleza dulce y bucólica, donde cuatro ninfas tejen en unos tapices trágicas historias amorosas. Las tres primeras historias dan referencia a personajes mitológicos y la cuarta, trata de los amores entre Nemoroso y Elisa. Finalmente la égloga termina con el canto de dos pastores.

También compuso, cuatro Canciones petrarquistas, la oda A la flor de Gnido, que fue donde introdujo la lira. Después, dos elegías y una epístola a Boscán.

En el año 1543, la viuda del poeta barcelonés Juan Boscán, publicó conjuntamente las obras de ambos poetas y enseguida su poesía alcanzó una gran difusión.
Se volvió un modelo en la universidad de Salamanca y en 1580, Fernando de Herrera realizó una edición clásica tratando a Garcilaso como un clásico.

Garcilaso transformó la métrica y renovó el tratamiento del tema amoroso y de la naturaleza.

La poesía de Garcilaso gira en torno a dos temas principalmente, el amor y la naturaleza.
El sentimiento amoroso, ya sea felizmente o desgraciadamente es el centro de su lírica.
Por ese motivo, su poesía es intimista y la naturaleza idealizada siempre acompaña a los protagonistas de sus composiciones.

Es considerado uno de los grandes poetas del amor porque suma la moda petrarquista del sentimiento amoroso y el sentimiento real y vivido del poeta. Ese sentimiento es nombrado por él mismo como “el dolorido sentir”, ya que se expresa de una forma contenida y grave.

Inaugura el tema amoroso con una poesía intimista que lo convierte en maestro de poetas posteriores que tienen como tema principal el amor.

También incorpora la naturaleza a la poesía castellana, como se puede apreciar en las Églogas.



ESTILO
Su obra supone la creación del lenguaje poético renacentista, combinando la elegancia y naturalidad.
Se basa en el léxico refinado pero al mismo tiempo sencillo, en los abundantes epítetos y en la suave musicalidad del endecasílabo.
A partir de Garcilaso, el soneto se convierte en la estrofa básica de la poesía culta castellana y llega hasta el siglo XX.

Retrato de Garcilaso de la Vega.

2.3. La lírica en la segunda mitad del s.XVI.


En la segunda mitad de este siglo la lírica incorpora temas religiosos y morales, con autores como Fray Luis de León, santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz. También sobresale otro autor, Fernando de Herrera,  el cual destaca por la iniciación de otro estilo cultista y continúa los temas renacentistas, como el amor, naturaleza, mitología…

Con la contrarreforma y el aislamiento, la lírica pierde todos los ideales de universalidad y el entusiasmo pagano anterior, las únicas corrientes que no se pierden del todo por así decirlo, son las que quedan fundidas con el catolicismo y se asimilan a él. A este suceso lo han llamado Segundo Renacimiento o Renacimiento Cristiano; en el Segundo Renacimiento aparecen poetas moralistas y religiosos y paralelamente Fernando de Herrera continúa la lírica amorosa e inicia una poesía culta, con un estilo que se aleja de la naturalidad del primer Renacimiento, el de Garcilaso, y anuncia la compilación del Barroco.

En esta segunda etapa, Segundo Renacimiento, se encontraron dos escuelas o tendencias poéticas:

·         La primera escuela, la Escuela salmantina, representada por fray Luis de León, que tiende hacia una lírica elegante y natural en el lenguaje, y de temas morales y filosóficos.

·         La segunda escuela, la Escuela sevillana, representada por Fernando Herrara, más cultista, que busca la belleza formal, brillante y sonora, y que trata sobre temas profanos. Junto con estas dos tendencias, la salmantina y la sevillana, surge una tercera, la poesía religiosa, que trata sobre cómo conseguir la perfección moral, y mística.

2.4. Fray Luís de León.


VIDA

Nace en Belmonte de la Mancha (Cuenca) en 1527, en el seno de una familia de intelectuales. Desde los 14 años reside en Salamanca y, cuando tiene 17, profesa en los agustinos. Su biografía está marcada por las luchas que mantiene su orden con la de los dominicos por el dominio de la universidad. Cuando en 1561 obtiene la cátedra de teología, se intensifican los enfrentamientos. Su mucho saber en materia bíblica le granjea considerable prestigio, pero es aprovechado por sus adversarios para causarle problemas; a ello se suma su temperamento inquieto y batallador.
Se le acusa ante la Inquisición de preferir el texto hebreo de la Biblia frente a la Vulgata, la traducción latina de san Jerónimo (siglo V) que ha adoptado el concilio de Trento. Otro cargo es el de haber vertido al castellano el Cantar de los cantares, cuando está prohibido trasladar los libros sagrados a las lenguas vulgares. Hay que tener en cuenta que esa traducción es para uso privado y que la preferencia por el texto hebreo obedece a razones meramente filológicas. Aun así, permanece en la cárcel inquisitorial de Valladolid desde marzo de 1572 a finales de 1576. Sus detractores hacen hincapié en los antecedentes judaicos de su familia.
Al ser absuelto, vuelve a la universidad, donde sigue dedicado a sus estudios bíblicos y teológicos. Muere en Madrigal de las Altas Torres (Ávila) en 1591, poco después de ser nombrado provincial de su orden en Castilla.

OBRA

La obra en verso de fray Luis acostumbra a dividirse en tres apartados:
- Poesías originales.
- Traducciones profanas.
- Traducciones sacras.

A lo largo de los años, se le han atribuido numerosos poemas que recuerdan vagamente su estilo. En la actualidad no se consideran como auténticas más que 23 poesías originales, 10 ó 15 imitaciones de poetas italianos y un crecido número de traducciones de autores clásicos y textos sagrados. Naturalmente, nuestro interés se centra en las primeras.


TEMA

Sus versos cantan la soledad del campo, el abandono de la lucha, la tranquilidad y la paz. Algunos críticos creyeron que la vida del poeta fue eso: un silencioso discurrir por la apartada senda de los sabios. Hoy sabemos que fue justamente lo contrario. Quizá la autenticidad y la fuerza de sus versos se deba precisamente a que expresan una aspiración nunca conseguida. Este tema aparece en la oda que ocupa el primer lugar en todos los códices e impresos (“¡Qué descansada vida...!”), la más conocida de cuantas escribió. En ella hallamos, magníficamente expresado, el violento contraste entre la felicidad de la vida en solitario y las calamidades a que lleva la ambición humana.


ESTILO

En la poesía de fray Luis se reiteran obsesivamente un conjunto de símbolos que reflejan sus más íntimas vivencias y anhelos: el mar, la noche, la luz, el cielo, el aire, la música... Estas imágenes no siempre tienen un valor único y claro. Sin embargo, algunas se tiñen de un cierto carácter positivo o negativo. El mar suele representar el tráfago mundano, las locas ambiciones del hombre. Hay una excepción en la Oda a Salinas, donde se habla del “mar de dulzura” en que nos sumerge la música. La noche es símbolo, junto a la cárcel y la tierra, de la angustia y el desamparo de la criatura humana, perdida en este mundo, deseosa de alcanzar la armonía encarnada por los astros y su perfecto orden. El aire, a veces huracanado, se remansa en otras ocasiones y es imagen de la felicidad y de la belleza. La música se une a él para reforzar esa simbología.
Lo peculiar de las imágenes usadas por Fray Luis es que tienen un valor doble. Hay que interpretarlas a la vez en sentido recto y figurado. Así, por ejemplo, cuando habla de la “escondida senda”, estamos ante una metáfora que alude a una forma de conducta, pero también se refiere a un sendero real, en el que proyecta sus íntimos deseos de paz. Los motivos líricos acostumbran a ser en estos versos símbolo y realidad al mismo tiempo.

Fray Luis de León.


2.5. La poesía mística.


La poesía mística es aquella que expresa la vivencia de la unión del alma con una divinidad, es decir, la comunicación del alma con Dios. Para poder conseguir dicha unión se debía seguir el camino de la ascética, es decir, el de la purificación del alma a través de la oración y de desprenderse de las vanidades del mundo. La ascética era la vía para llegar a Dios, pero según el cristianismo, sólo algunos elegidos por éste poseían la capacidad de poder conectar con él.

Algunos autores importantes en ésta temática son San Juan de la Cruz y Santa Teresa.

2.6. San Juan de la Cruz.


VIDA
San Juan de la Cruz o Juan de Yepes nació en 1542 en Salamanca en una familia humilde que estaba protegida por un noble, lo que le permitió estudiar filosofía y teología en la Universidad de Salamanca como religioso carmelita. Era un gran admirador de santa Teresa de Jesús, por lo que pasó a ser un carmelita descalzo, que era un cristianismo más primitivo y más parecido al cristianismo original. Se dedicó a fundar conventos de dicha religión, y también a escribir poemas basados en sus propias experiencias religiosas. Algunos frailes leían sus poemas, pero dada a la dificultad de sus escritos, decidió empezar a escribir aclaraciones en prosa sobre cada poema.
Estuvo en prisión ya que fue acusado por los carmelitas calzados, su antigua religión, ya que decían que no confiaban en la renovación religiosa de la religión de los carmelitas descalzados. Murió en 1591, de nuevo, en Salamanca.

OBRA
Las obras de San Juan de la Cruz fueron editadas en el año 1618, aunque hasta aquél momento ya circulaban muchos de sus manuscritos entre religiosos de su comunidad, por lo que hay diversas variaciones de sus textos.

Las primeras obras de San Juan de la Cruz tenían como tema la poesía amorosa tradicional, pero dándole un sentido religioso. A éste tipo de poesía se le llama “poesía a lo divino”.
Las obras más populares e originales de san Juan de la Cruz son las que tratan su experiencia mística, es decir, las de poesía mística. En estas obras se encuentra con que a veces no tiene suficiente lenguaje para transmitir lo que desea, por lo que introduce símbolos para expresar éstas ideas.

Algunos de sus poemas más populares son Noche Oscura del Alma, Cántico Espiritual y Llama de amor viva, escritos en liras y que hablan del camino que lleva a la comunicación con Dios y la satisfacción que da dicha comunicación. Por ejemplo, en Noche Oscura del Alma, habla de una joven, que representa el alma, que se escapa de casa para reunirse con su Amado (Dios), al que se entrega.
San Juan de la Cruz.


ESTILO
El lenguaje que utiliza San Juan de la Cruz es suyo y original, y es el de la introducción de símbolos que provienen del lenguaje del amor humano, en la Biblia y en la naturaleza, como por ejemplo: el amado, los montes, la cueva, el ciervo, el esposo, la esposa… Es un lenguaje emocional, expresivo e intenso, en el que utiliza exclamaciones, aliteraciones y enumeraciones, y algunos contrastes y antítesis para expresar lo inexpresable (soledad sonora, música callada,…)
Su estilo fue influenciado por la lírica tradicional como la de Garcilaso, la de Fray Luis o incluso la de la propia Biblia.