lunes, 28 de enero de 2013

1. Marco Histórico y Cultural.


1.1.  Historia y Sociedad.

El entierro del Conde Orgaz.

El Renacimiento es el gran movimiento de transformación cultural que se produjo en Europa entre los siglos XV y XVI. Tiene unos caracteres propios pese a estar inspirada en la imitación de la antigüedad clásica grecolatina. La palabra renacimiento viene del latín “renascere” (Volver a nacer), es decir, traer nuevamente a la vida los elementos culturales de Grecia y Roma que habían sido olvidados. Se origina en Florencia, Italia, y se manifestó especialmente en el arte (pintura y escultura), siendo los grandes exponentes los maestros italianos como Leonardo da Vinci, Miguel Angel y Rafael Sanzio.



Causas del Renacimiento
1. El Humanismo.
2. La toma de Constantinopla en 1453, que determinó la huida de los artistas bizantinos, depositarios de la cultura grecolatina, hacia Europa.
3. El contacto con los pueblos de Oriente a raíz de las cruzadas, que presentó ante los europeos nuevas formas de vida, de pensamiento y de costumbres.
4. El enriquecimiento de las ciudades y de la burguesía, que permitió proporcionar apoyo económico a los sabios y artistas de la época.
5. La aparición de algunos nuevos inventos como la imprenta y el papel, que, al difundir los conocimientos, despertaron, al mismo tiempo, el espíritu de investigación y creación entre los sabios y artistas europeos.
6. Las innovaciones y nuevas tendencias que ya habían empezado a manifestarse en las obras de arte, especialmente italianas, a partir del siglo XIV.

Características del Renacimiento
1.       Estrecha vinculación con la antigüedad de Grecia y Roma a las cuales se trata de imitar.
2.       Ilimitado afán de saber y poseer, es decir, la consagración de hombre a la ciencia, a la filosofía y al arte.
3.       Tendencia antropocentrista y mundana, es decir, la gran importancia que se dio al conocimiento del hombre y del mundo que lo rodea.
4.       Movimiento básicamente urbano, propio de las ciudades, especialmente de aquellas en donde se había logrado un alto nivel económico intelectual.
5.       Cambio de las formas de vida y de las costumbres de la época.
6.       Máxima expresión del realismo en materia de escultura, y, a la nota interpretativa, en la pintura.

1.2. Etapas.


En el siglo XVI podemos distinguir dos períodos que corresponden con los reinados de Carlos I y Felipe II.

Etapa de Carlos I: Representa el momento de esplendor político y económico. Se convirtió en el emperador más poderoso de su tiempo y su reinado supuso la aceptación del renacimiento europeo y la asimilación del humanismo en España.

Carlos I.

Etapa de Felipe II: España se alía con el papado y se convierte en la defensora del catolicismo. Se inicia así el periodo de contrarreforma. Paralelamente se entra en un periodo de fervor religioso.

1.3. La cultura renacentista.


La función principal de la cultura renacentista, es básicamente reflejar la asimilación del humanismo, que principalmente concibe al ser humano como al eje del universo, es decir, el centro de éste.
Los rasgos principales que la definen son:

-       Se recupera la cultura clásica grecolatina; con rasgos como la mitología, el amor por la naturaleza y la belleza…
-       Se rigen por el pensamiento racional y se define una nueva espiritualidad que se basa en la influencia individual.
El Hombre de Vitruvio.
-       Dos  de los humanistas más influyentes en la cultura española fueron Erasmo de Rotterdam, en el campo religioso y literario. Y Baltasar de Castiglione, en el campo social.


Asimilación del humanismo
Comenzó a influir sobre la cultura hispana en el siglo XV. El modelo humanista era el intelectual que muestra interés por todos los saberes y se rige únicamente por la razón.
Tratan de alejarse de la cultura medieval que entiende el mundo como un camino de sufrimiento destinado únicamente a sobrellevarlo con el fin de llegar a la vida eterna.


El erasmismo
Erasmo de Rotterdam (1467-1536) representó el arquetipo de humanista influenciando básicamente en los campos de la religión y el cultural. En su obra Enchyridion propone una religiosidad más intimista y tolerante que era todo lo contrario a todo lo que criticaba, la religiosidad externa.


El modelo de hombre renacentista, el cortesano
El modelo de hombre renacentista se encuentra expuesto en el libro El cortesano de Baltasar de Castiglione, traducido por Juan Boscán y tuvo una gran difusión en la época.
El hombre renacentista tenía como deber cultivar con equilibrio y armonía el alma y el cuerpo, las letras y las armas. El cortesano debía perseguir sobre todo la elegancia basada en la naturalidad y la sencillez. Evitando la vulgaridad y afectación.

1.4. Estética, lenguaje y literatura.


La estética del Renacimiento es clasicista, se da mucha importancia al equilibrio, la serenidad, a la armonía y a lo natural. Recoge la idea de Aristóteles, en las obras artísticas reflejan lo que la realidad tiene de bello. El arte renacentista tiene una finalidad estética ya que aspira a la belleza.

De los clásicos no hay solo Aristóteles, también está presente la visión del mundo de Platón. Según él, denominado platonismo, la belleza es un reflejo apagado de la belleza suprema, que únicamente se encuentra en el mundo de las ideas. La contemplación de cualquier rasgo de belleza mejora al ser humano elevándolo y acercándolo a la divinidad. Esta es la base del amor que recoge Petrarca y que está presente en toda la lírica renacentista.

Este cambio representa la desaparición del didactismo moral, ya que no pretende transmitir lecciones morales o sociales.

Haciendo referencia a la lengua y literatura, el modelo de lenguaje renacentista aspira a la elegancia y la naturalidad. El esteticismo se explica por la gran admiración por la cultura grecolatina, el platonismo y la imitación de los escritores griegos y latinos, que se toman como modelos. Se refleja en los temas (mitología, naturaleza, amor) y en las formas (se revitalizan géneros clásicos como; églogas y las epístolas).

En la lengua renacentista la palabra sencillez va unido al concepto de distinción o elegancia. Los modelos de estilo son los escritores clásicos: la frase amplia y equilibrada, el uso del epíteto y el léxico culto.
En la literatura renacentista de la primera mitad del siglo XVI, la admiración por la cultura grecolatina se muestra en la incorporación de temas paganos y en el esteticismo. En la segunda mitad es relevante el tono moral, la búsqueda de la espiritualidad.

En conclusión, la literatura renacentista es muy diferente de la anterior y la renovación es evidente en los temas, las formas y los géneros.

2. La lírica del renacimiento.


2.1.  Características y temas de la lírica renacentista.


En el siglo XIV conviven varias tendencias poéticas, no obstante, lo que define la lírica del siglo XIV es la llegada del petrarquismo, un nuevo modelo de lírica que cambia el panorama literario. Se puede observar por primera vez en la obra de Garcilaso de la Vega,  y continúa viéndose en todos los grandes poetas de los siglos XVI y XVII y llega hasta la poesía actual.
Obras de Garcilaso
de la Vega

Al comienzo del s. XVI conviven tres corrientes:
·         Poesía de cancionero: Predomina el octosílabo y el tono cultista-conceptista.  (Continuación de la poesía del siglo XV).
·         Poesía tradicional: Tuvieron una gran difusión los romances y las canciones líricas. (Se empiezan a recoger por escrito todas las obras del momento).
·         Poesía italianizante: Se tomó como modelo a Petrarca y es la más representativa de la lírica culta renacentista. Garcilaso de la Vega es el poeta más relevante de esta corriente  y su obra renovó la forma y los temas.

FORMA: El endecasílabo sustituye al octosílabo, y se cultivan estrofas como el soneto, los tercetos encadenados y aquellas en las que el endecasílabo combina con el heptasílabo, como la silva y la lira.

TEMAS: El amor, la naturaleza y la mitología son los temas que representan  la lírica del renacimiento.
·         El amor  petrarquista ennoblece al enamorado porque a través de la amada se acerca a la perfección.  La lírica suele presentar amores no correspondidos que producen insatisfacción y melancolía.
·         La naturaleza  es el símbolo de la perfección y de la vida sencilla.  En la poesía se presenta idealizada, como escenario amable o como reflejo de los estados de ánimo del poeta, el bucolismo. La naturaleza tiene gran importancia en las composiciones como las églogas, donde los pastores hablan de sus amores en un ambiente natural idealizado.
·         Los temas mitológicos reflejan la admiración por la cultura grecolatina y dan un tono pagano a la literatura renacentista. Las personas cultas de la época estaban familiarizadas con los personajes, historias y símbolos mitológicos.

2.2. Garcilaso de Vega.


Es el poeta más representativo del espíritu renacentista que introdujo el petrarquismo y eso hizo que marcara el ritmo de la poesía posterior.
Encarna el modelo de hombre renacentista por su modo de vida y por su poesia. Era el perfecto cortesano, cultivado y sensible pero a la vez era un valiente y valeroso guerrero. Perteneció al Siglo de Oro y es considerado uno de los mejores poetas de la historia.
Nació en el año, aproximadamente, 1501, en Toledo. Era un hombre de origen noble, descendiente del marqués de Santillana. Poeta-soldado marcado por el emperador Carlos V, por el hecho de formar parte de su séquito. En el año 1526, en la boda del rey con Isabel de Portugal, conoció a una de las damas de la reina, llamada Isabel Freyre, quien fue la fuente de inspiración para muchos de sus poemas amorosos.
Con el rey viajó a Italia, y por él mismo estuvo desterrado en una isla del Danubio y en Nápoles. Ahí estuvo residiendo durante una gran temporada y empezó a familiarizarse con los poetas de origen italiano. Tuvo una formación cultural típica del humanista.
Conocía idiomas como el griego, el latín, el toscano, el francés. También había leído a grandes autores como Virgilio, a Horacio y de otros poetas renacentistas como lo eran Petrarca y Sannazaro.
Murió en el año 1536, herido de guerra durante el asalto a una fortaleza en Provenza.


OBRA
La obra de Garcilaso, debido a su corta vida, fue muy breve.
Las que más destacan por encima de las demás son los sonetos, aproximadamente unos cuarenta y las tres églogas.

-       La Égloga I es la más valorada de todas. En ella los pastores Salicio y Nemoroso expresan sus quejas en un entorno de una naturaleza dulce y bucólica. Salicio se lamenta por los desdenes de su amada Galatea, mientras Nemoroso llora la muerte de Elisa. Ciertamente, los pastores representan a Garcilaso, cantando a su amada, en vida y tras su muerte. La composición expresa el tono emotivo representativo del Renacentismo que es contenido y melancólico.

-       La Égloga II recoge la historia de los amores desgraciados de Albanio, que se cree que representa al duque de Alba o a su hermano, y la pastora Camila. Es la más extensa de todas, todo y que fue la primera que escribió y es la menos brillante de todas.

-       La Égloga III transcurre nuevamente en una naturaleza dulce y bucólica, donde cuatro ninfas tejen en unos tapices trágicas historias amorosas. Las tres primeras historias dan referencia a personajes mitológicos y la cuarta, trata de los amores entre Nemoroso y Elisa. Finalmente la égloga termina con el canto de dos pastores.

También compuso, cuatro Canciones petrarquistas, la oda A la flor de Gnido, que fue donde introdujo la lira. Después, dos elegías y una epístola a Boscán.

En el año 1543, la viuda del poeta barcelonés Juan Boscán, publicó conjuntamente las obras de ambos poetas y enseguida su poesía alcanzó una gran difusión.
Se volvió un modelo en la universidad de Salamanca y en 1580, Fernando de Herrera realizó una edición clásica tratando a Garcilaso como un clásico.

Garcilaso transformó la métrica y renovó el tratamiento del tema amoroso y de la naturaleza.

La poesía de Garcilaso gira en torno a dos temas principalmente, el amor y la naturaleza.
El sentimiento amoroso, ya sea felizmente o desgraciadamente es el centro de su lírica.
Por ese motivo, su poesía es intimista y la naturaleza idealizada siempre acompaña a los protagonistas de sus composiciones.

Es considerado uno de los grandes poetas del amor porque suma la moda petrarquista del sentimiento amoroso y el sentimiento real y vivido del poeta. Ese sentimiento es nombrado por él mismo como “el dolorido sentir”, ya que se expresa de una forma contenida y grave.

Inaugura el tema amoroso con una poesía intimista que lo convierte en maestro de poetas posteriores que tienen como tema principal el amor.

También incorpora la naturaleza a la poesía castellana, como se puede apreciar en las Églogas.



ESTILO
Su obra supone la creación del lenguaje poético renacentista, combinando la elegancia y naturalidad.
Se basa en el léxico refinado pero al mismo tiempo sencillo, en los abundantes epítetos y en la suave musicalidad del endecasílabo.
A partir de Garcilaso, el soneto se convierte en la estrofa básica de la poesía culta castellana y llega hasta el siglo XX.

Retrato de Garcilaso de la Vega.

2.3. La lírica en la segunda mitad del s.XVI.


En la segunda mitad de este siglo la lírica incorpora temas religiosos y morales, con autores como Fray Luis de León, santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz. También sobresale otro autor, Fernando de Herrera,  el cual destaca por la iniciación de otro estilo cultista y continúa los temas renacentistas, como el amor, naturaleza, mitología…

Con la contrarreforma y el aislamiento, la lírica pierde todos los ideales de universalidad y el entusiasmo pagano anterior, las únicas corrientes que no se pierden del todo por así decirlo, son las que quedan fundidas con el catolicismo y se asimilan a él. A este suceso lo han llamado Segundo Renacimiento o Renacimiento Cristiano; en el Segundo Renacimiento aparecen poetas moralistas y religiosos y paralelamente Fernando de Herrera continúa la lírica amorosa e inicia una poesía culta, con un estilo que se aleja de la naturalidad del primer Renacimiento, el de Garcilaso, y anuncia la compilación del Barroco.

En esta segunda etapa, Segundo Renacimiento, se encontraron dos escuelas o tendencias poéticas:

·         La primera escuela, la Escuela salmantina, representada por fray Luis de León, que tiende hacia una lírica elegante y natural en el lenguaje, y de temas morales y filosóficos.

·         La segunda escuela, la Escuela sevillana, representada por Fernando Herrara, más cultista, que busca la belleza formal, brillante y sonora, y que trata sobre temas profanos. Junto con estas dos tendencias, la salmantina y la sevillana, surge una tercera, la poesía religiosa, que trata sobre cómo conseguir la perfección moral, y mística.

2.4. Fray Luís de León.


VIDA

Nace en Belmonte de la Mancha (Cuenca) en 1527, en el seno de una familia de intelectuales. Desde los 14 años reside en Salamanca y, cuando tiene 17, profesa en los agustinos. Su biografía está marcada por las luchas que mantiene su orden con la de los dominicos por el dominio de la universidad. Cuando en 1561 obtiene la cátedra de teología, se intensifican los enfrentamientos. Su mucho saber en materia bíblica le granjea considerable prestigio, pero es aprovechado por sus adversarios para causarle problemas; a ello se suma su temperamento inquieto y batallador.
Se le acusa ante la Inquisición de preferir el texto hebreo de la Biblia frente a la Vulgata, la traducción latina de san Jerónimo (siglo V) que ha adoptado el concilio de Trento. Otro cargo es el de haber vertido al castellano el Cantar de los cantares, cuando está prohibido trasladar los libros sagrados a las lenguas vulgares. Hay que tener en cuenta que esa traducción es para uso privado y que la preferencia por el texto hebreo obedece a razones meramente filológicas. Aun así, permanece en la cárcel inquisitorial de Valladolid desde marzo de 1572 a finales de 1576. Sus detractores hacen hincapié en los antecedentes judaicos de su familia.
Al ser absuelto, vuelve a la universidad, donde sigue dedicado a sus estudios bíblicos y teológicos. Muere en Madrigal de las Altas Torres (Ávila) en 1591, poco después de ser nombrado provincial de su orden en Castilla.

OBRA

La obra en verso de fray Luis acostumbra a dividirse en tres apartados:
- Poesías originales.
- Traducciones profanas.
- Traducciones sacras.

A lo largo de los años, se le han atribuido numerosos poemas que recuerdan vagamente su estilo. En la actualidad no se consideran como auténticas más que 23 poesías originales, 10 ó 15 imitaciones de poetas italianos y un crecido número de traducciones de autores clásicos y textos sagrados. Naturalmente, nuestro interés se centra en las primeras.


TEMA

Sus versos cantan la soledad del campo, el abandono de la lucha, la tranquilidad y la paz. Algunos críticos creyeron que la vida del poeta fue eso: un silencioso discurrir por la apartada senda de los sabios. Hoy sabemos que fue justamente lo contrario. Quizá la autenticidad y la fuerza de sus versos se deba precisamente a que expresan una aspiración nunca conseguida. Este tema aparece en la oda que ocupa el primer lugar en todos los códices e impresos (“¡Qué descansada vida...!”), la más conocida de cuantas escribió. En ella hallamos, magníficamente expresado, el violento contraste entre la felicidad de la vida en solitario y las calamidades a que lleva la ambición humana.


ESTILO

En la poesía de fray Luis se reiteran obsesivamente un conjunto de símbolos que reflejan sus más íntimas vivencias y anhelos: el mar, la noche, la luz, el cielo, el aire, la música... Estas imágenes no siempre tienen un valor único y claro. Sin embargo, algunas se tiñen de un cierto carácter positivo o negativo. El mar suele representar el tráfago mundano, las locas ambiciones del hombre. Hay una excepción en la Oda a Salinas, donde se habla del “mar de dulzura” en que nos sumerge la música. La noche es símbolo, junto a la cárcel y la tierra, de la angustia y el desamparo de la criatura humana, perdida en este mundo, deseosa de alcanzar la armonía encarnada por los astros y su perfecto orden. El aire, a veces huracanado, se remansa en otras ocasiones y es imagen de la felicidad y de la belleza. La música se une a él para reforzar esa simbología.
Lo peculiar de las imágenes usadas por Fray Luis es que tienen un valor doble. Hay que interpretarlas a la vez en sentido recto y figurado. Así, por ejemplo, cuando habla de la “escondida senda”, estamos ante una metáfora que alude a una forma de conducta, pero también se refiere a un sendero real, en el que proyecta sus íntimos deseos de paz. Los motivos líricos acostumbran a ser en estos versos símbolo y realidad al mismo tiempo.

Fray Luis de León.


2.5. La poesía mística.


La poesía mística es aquella que expresa la vivencia de la unión del alma con una divinidad, es decir, la comunicación del alma con Dios. Para poder conseguir dicha unión se debía seguir el camino de la ascética, es decir, el de la purificación del alma a través de la oración y de desprenderse de las vanidades del mundo. La ascética era la vía para llegar a Dios, pero según el cristianismo, sólo algunos elegidos por éste poseían la capacidad de poder conectar con él.

Algunos autores importantes en ésta temática son San Juan de la Cruz y Santa Teresa.

2.6. San Juan de la Cruz.


VIDA
San Juan de la Cruz o Juan de Yepes nació en 1542 en Salamanca en una familia humilde que estaba protegida por un noble, lo que le permitió estudiar filosofía y teología en la Universidad de Salamanca como religioso carmelita. Era un gran admirador de santa Teresa de Jesús, por lo que pasó a ser un carmelita descalzo, que era un cristianismo más primitivo y más parecido al cristianismo original. Se dedicó a fundar conventos de dicha religión, y también a escribir poemas basados en sus propias experiencias religiosas. Algunos frailes leían sus poemas, pero dada a la dificultad de sus escritos, decidió empezar a escribir aclaraciones en prosa sobre cada poema.
Estuvo en prisión ya que fue acusado por los carmelitas calzados, su antigua religión, ya que decían que no confiaban en la renovación religiosa de la religión de los carmelitas descalzados. Murió en 1591, de nuevo, en Salamanca.

OBRA
Las obras de San Juan de la Cruz fueron editadas en el año 1618, aunque hasta aquél momento ya circulaban muchos de sus manuscritos entre religiosos de su comunidad, por lo que hay diversas variaciones de sus textos.

Las primeras obras de San Juan de la Cruz tenían como tema la poesía amorosa tradicional, pero dándole un sentido religioso. A éste tipo de poesía se le llama “poesía a lo divino”.
Las obras más populares e originales de san Juan de la Cruz son las que tratan su experiencia mística, es decir, las de poesía mística. En estas obras se encuentra con que a veces no tiene suficiente lenguaje para transmitir lo que desea, por lo que introduce símbolos para expresar éstas ideas.

Algunos de sus poemas más populares son Noche Oscura del Alma, Cántico Espiritual y Llama de amor viva, escritos en liras y que hablan del camino que lleva a la comunicación con Dios y la satisfacción que da dicha comunicación. Por ejemplo, en Noche Oscura del Alma, habla de una joven, que representa el alma, que se escapa de casa para reunirse con su Amado (Dios), al que se entrega.
San Juan de la Cruz.


ESTILO
El lenguaje que utiliza San Juan de la Cruz es suyo y original, y es el de la introducción de símbolos que provienen del lenguaje del amor humano, en la Biblia y en la naturaleza, como por ejemplo: el amado, los montes, la cueva, el ciervo, el esposo, la esposa… Es un lenguaje emocional, expresivo e intenso, en el que utiliza exclamaciones, aliteraciones y enumeraciones, y algunos contrastes y antítesis para expresar lo inexpresable (soledad sonora, música callada,…)
Su estilo fue influenciado por la lírica tradicional como la de Garcilaso, la de Fray Luis o incluso la de la propia Biblia.

3. La prosa del renacimiento.


3.1. La narrativa del s. XVI.


A lo largo del siglo XVI la prosa narrativa se fue convirtiendo en un género con gran aceptación entre el público. Del prerrenacimiento proceden los libros de caballerías, que eran textos fantásticos que narraban hazañas de un caballero, y las novelas sentimentales, que en ésta época empezaron a adquirir un gran éxito.

En la segunda mitad del siglo XVI empezaron a desarrollarse nuevas formas de la narrativa renacentista que triunfaron en prácticamente toda Europa, como las novelas pastoriles y bizantinas, y junto a éstas, otro tipo de relatos distintos, como las novelas moriscas y la novela picaresca. Las novelas moriscas hablaban de romances en un mundo musulmán muy idealizado y la novela picaresca, al contrario que las anteriores, contrastaba por su intenso realismo.

La narrativa del siglo XVI alcanzó su plenitud con la obra escrita por Cervantes, que reunía todos los géneros famosos de la época y que culminó en los primeros años del s. XVII.

3.2. La novela idealista: tipos.


Es el género que tuvo más éxito en el s.XVI. A la gente le gustaban las novelas que contaban aventuras fantásticas y complicados enredos amorosos, casi siempre inverosímiles: Las novelas de caballerías, pastoriles, moriscas y bizantinas.


- NOVELA DE CABALLERIAS: el heroísmo como ideal.
Se idealiza la figura del caballero medieval, ya que se le presenta como un perfecto cortesano, amante apasionado, guerrero y devoto cristiano. Tiene que defender a los débiles en peligrosas y fantásticas hazañas en las que el protagonista puede llegar a luchar con magos y gigantes. Esto encajaba bien con las aspiraciones imperiales de España y con el individualismo del hombre renacentista que buscaba la fama y la gloria como forma de exaltar el 'yo'. Tuvo éxito hasta el fin del s.XVI, pero la decadencia del imperio español, simbolizada en la derrota de la Armada invencible, y la burla que se hizo desde la literatura de hidalgos y escuderos empobrecidos locos acabaron con el ideal caballeresco. La obra más representativa es Amadis de Gaula (1508).


- NOVELA PASTORIL: el amor ideal.
Se idealiza la figura del pastor. Los renacentistas decían que los pastores eran más sensibles que los hombres de ciudad para descubrir la belleza de la naturaleza y reflexionar de manera refinada sobre el amor. En estos relatos no aparece el erotismo de las novelas de caballerías, sino un amor espiritualizado, casto, en medio de un paisaje idílico.El éxito de estas novelas fue decayendo porque los autores trataban el tema del amor de manera muy abstracta y cada vez más alejada de la realidad. Destacan La Diana (1559) de Jorge Montemayor y La Galatea (1585).


-  NOVELA MORISCA: la convivencia entre culturas, un ideal.
Se inspira en historias del Romancero y presenta una imagen noble de los árabes a partir de la exaltación de sus tradiciones e historias legendarias. Con ello se pretendía dignificar la imagen de la minoría morisca y de los moros conversos, que en esa época permanecían bajo sospecha. Mostraban un ideal: que la convivencia cordial entre moros y cristianos era posible ya que aunque tenían diferencias religiosas y culturales, compartían el código de honor: nobleza y caballerosidad. Desapareció al frustrarse el ideal debido a la persecución inquisitorial, las insurrecciones de Granada y la expulsión de los moriscos en 1609.Se volvió a poner de moda en el Romanticismo. La obra más representativa es La historia del Abencerraje de la hermosa Jarifa (1551).


- NOVELA BIZANTINA: el viaje como alegoría de la vida humana.
Historia de los amores de Clareo
y Floristea.
La novela bizantina utiliza el viaje como símbolo de la vida humana para expresar que la libertad del hombre y los sentimientos puros se imponen al destino adverso. Una pareja de enamorados emprende un largo viaje que los separa y ambos se enfrentaran a innumerables peligros y aventuras hasta volver a encontrarse. La primera obra de este género es Historia de los amores de Clareo y Floristea (1552), de Alonso Núñez de Reinoso.


CARACTERÍSTICAS DE LAS NOVELAS IDEALISTAS
- Sus personajes son planos y su comportamiento no evoluciona con la experiencia.
- El ritmo de la acción resulta lento debido a que se interrumpe con relatos secundarios, poemas o largas descripciones.
- No reflejan la realidad cotidiana de su época, sino un tiempo indefinido, irreal o mítico.
- Transcurren en paisajes ideales, lugares exóticos o legendarios.
-El argumento de estas obras gira en torno a lances caballerescos, idilios amorosos y aventuras fantásticas.
- La esmerada elaboración del lenguaje, las frecuentes digresiones, la indefinición del espacio y del tiempo así como la mezcla de realidad y fantasía adelantan algunas características de la novela experimental del siglo XX.

3.3. La Novela realista. El Lazarillo de Tormes.

El Lazarillo de Tormes.


El Lazarillo de Tormes, es una obra anónima, la cual fue publicada en los últimos años de reinado de Carlos V. Con el Lazarillo se introdujo la novela picaresca, que representa la corriente realista y crítica de la novela del siglo XVI.  Está narrada en forma de epístola autobiográfica: es una extensa carta del protagonista en la que desde que era niño retrata a sus diferentes amos y explica cómo se las ideaba para sobrevivir.

3.3.1. Estructura.

Está escrita en forma de epístola autobiográfica, donde el protagonista relata su vida desde el principio.
El Lazarillo consta de un prólogo y siete tratados. En el prólogo, se justifica el propósito de la obra, mientras que en los tratados recogen  las peripecias del protagonista, al servicio de muchos amos, desde la infancia hasta llegar a su edad adulta.
Cuando Lázaro narra su vida, es un hombre casado con la criada del arcipreste de San Salvador y trabaja de pregonero en Toledo.


 3.3.2. Explicación de la obra. 


El prólogo y el tratado VII: comienza con una parodia del estilo elevado característico de las novelas idealistas. El tono recuerda al estilo de los libros de caballerías, con héroes y sus hazañas, y predominaba la ironía. Lázaro pasa a narrar su historia en el estilo llano que mantendrá durante el resto del libro, y entonces aparece el destinatario del escrito apodado “Vuestra Merced”, el personaje que se esconde detrás solo se desvela al final del libro en el tratado VII. Sabremos al final del libro que “Vuestra Merced” es un superior del arcipreste de San Salvador a quien le habrían llegado los rumores sobre las relaciones entre el arcipreste y su criada, la mujer de Lázaro. El protagonista cuenta es esta parte final que los tres viven felices y que no le importan las habladurías de la gente, porque ha llegado a buen puerto tras una vida de dificultades. El libro-carta sería una justificación de la situación desairada en la que se encuentra el Lázaro. Estos rasgos hacen verosímil el relato autobiográfico de un protagonista humilde.

Tratado I. “El ciego”. Cuenta que siendo muy niño encarcelaron a su padre por ladrón y que su madre, lo entregó a un ciego para que lo sirviera. El ciego es un hombre astuto y cruel. Lázaro se da cuenta de que está solo y tiene que ingeniárselas para sobrevivir. La soledad, el hambre y el sentimiento de desamparo del protagonista se hacen tan patentes en el lector que le desarrolla en él piedad y simpatía hacia el Lázaro. Lázaro va evolucionando a partir de las duras lecciones que le da el ciego. Desarrolla una gran astucia que le permite vengarse de su amo.

Tratado II. “El clérigo de Maqueda”. Se intensifica el motivo del hambre del protagonista. Si el ciego era cruel, el clérigo es avaro y Lázaro debe ingeniárselas para sobrevivir. Se estremece entre ellos una especie de competencia: el amo usa el ingenio para no dar nada a su criado y Lázaro para conseguir algo de alimento.

Tratado III. “El escudero”.  El tema del hambre culmina en este tratado, que se considera el mejor del libro. Lázaro pasa al servicio de un pobre escudero que tiene un vacío sentido del honor que le impide trabajar pero que sin embargo le permite contraer deudas. El retrato del escudero constituye una de las mejores partes del libro y las reacciones que provoca en Lázaro de piedad e irritación a la vez. Se incorporan nuevamente las anécdotas tradicionales.
Tratado IV: “El fraile de la merced”: a partir de este tratado se rompe el ritmo narrativo, por su brevedad, porque el protagonista toma un papel de espectador-relator y porque no se sigue el desarrollo psicológico de Lázaro. En este tratado, Lázaro relata que sirve a un fraile de la Merced, pero casi no hay anécdota ni narración.

Tratado V: “El buldero”: el buldero era un hombre que vendía bulas, unos documentos con el sello del Papa que concedían privilegios o dispensaban de alguna obligación religiosa. El negocio de las bulas daba lugar a numerosos fraudes y protestas populares. En este tratado Lázaro hace de mudo espectador de los engaños del buldero.

Tratado VI: “El maestro de pintar panderos y el aguador”: en esta parte  se cuenta que Lázaro sirvió a dos amos y que con el segundo, el aguador, estuvo cuatro años. Con los ahorros de su trabajo, Lázaro decide comprarse   una espada y ropa de hombre de bien. Parece que ha pasado la adolescencia y ya es un adulto; sin embargo, no se alude a la evolución del personaje.

Tratado VII: “El arcipreste de San Salvador”: en esta última parte, Lázaro cuenta que ha estado con un alguacil, pero que lo ha abandonado porque le parece un oficio peligroso, y pasa a hablar de su situación en el momento en que escribe. Tras tantas penurias, ha llegado a ser pregonero; el arcipreste lo ha casado con su criada, le da a pregonar sus vinos y le alquila una casa. No le importa que la gente hable sobre las relaciones entre ellos, ya que él ha ascendido socialmente y se muestra satisfecho de su situación.

3.3.3. Tema e intención.


Encontramos la burla y el humorismo, pero también la crítica social y religiosa. La estructura de la obra permite una visión amplia de la sociedad de la época, las penurias de los pobres, la dureza de la justicia, las miserias morales de los eclesiásticos y la falsedad y el vacío anacrónico que hay tras la retórica altisonante del escudero.  El tono general de la novela es de suave ironía y de comicidad. La valoración de la virtud personal frente al linaje, como los pobres consiguen ascender socialmente frente al nulo valor de quienes heredan. Aunque las conclusiones de este tema son ambiguas, ya que Lázaro al final del libro ha ascendido socialmente pero no moralmente. Lázaro demostraría en su evolución la dificultad de la movilidad social.



3.3.4. Estilo y la picaresca posterior a la obra.


El lenguaje del Lazarillo es natural, sencillo y coloquial. Ese tono le otorga un rasgo realista y una verosimilidad a la novela. Predomina el estilo grosero, estilo llano, donde predominan los giros y refranes populares.
Básicamente se caracteriza por el tono humorístico, irónico y socarrón del autor reflejado en los comentarios del Lázaro.
El Lazarillo dio lugar a un nuevo tipo de relato: la novela picaresca.
Este tipo de novelas mantienen la forma autobiográfica y narran las aventuras de un criado de muchos amos. Aunque la picaresca posterior muestra a un protagonista cruel, ladrón e insolidario, el pícaro. Además se hace notoria la crítica social y el tono general y pesimista, con desengaño.
Destacan algunas novelas como: Guzmán de Alfarache y Vida del Buscón don Pablos.


3.4. Prosa didáctica en el s. XVI.


Diálogos y coloquios
El diálogo entre dos o más personajes que intentan persuadir con la retórica a los otros participantes se utilizó para tratar todo tipo de cuestiones. El tono coloquial y vivo del género era ideal para proporcionar una enseñanza deleitable. Los más apreciados diálogos renacentistas pertenecen a los erasmistas Juan y Alfonso de Valdés.

Historia, mística y ascética
La didáctica de la época exigía a todo tipo de prosa un carácter marcadamente literario, lo que hizo posible que cualquier obra pudiera alcanzar un alto nivel estético.
La historiografía, que era esencialmente narrativa, se permitía pasajes ficticios, como diálogos o pensamientos.
La ascética y la mística tratados en numerosos libros son un caso notable de buena prosa. Destaca Santa Teresa de Jesús.

Santa Teresa de Jesús
Nació como Teresa de Cepeda y Ahumada (1515-1582), en Ávila, y murió en Alba de Tormes. Fundó numerosos conventos y reformó la orden del Carmelo. Escribió, con una prosa culta y popular a la vez, su autobiografía (Libro de la vida), sus experiencias místicas (El castillo interior o Las moradas) y la historia de sus trabajos para fundar conventos (Las fundaciones).

El teatro del Renacimiento.

4.1. El teatro del siglo XVI.

En la primera mitad del siglo XVI, conviven el teatro cortesano y el primer teatro renacentista, en el que sobresale Gil Vicente.
Durante la segunda mitad del siglo, aparecen los “corrales” y las compañías de actores profesionales, que representan obras religiosas, y clasicistas, y también comedias, en las que destaca Lope de Rueda.
A partir del reinado de los Reyes Católicos, en los salones palaciegos se representaba un teatro cortesano que combinaba escenas dialogadas con danzas y música. En las piezas de este tipo pesa más el diálogo, tan en boga en el Renacimiento, que la acción dramática.

4.2. El teatro en la primera mitad del siglo XVI.

A finales del siglo XV surge una generación de dramaturgos que inician el teatro renacentista.
  1. Juan del Encina: representa la transición de la Edad Media al renacimiento. Comenzó escribiendo un teatro religioso y evoluciono a un teatro profano (tiene interés en la evolución teatral  porque aparece el típico personaje bobo).
  2. Bartolomé de Torres Naharo: incorpora personajes nuevos en comedias que tratan el tema del honor. Escribe 2 obras: comedias a noticia (realistas y con un lenguaje sencillo) y comedias a fantasía (aparecen temas imaginativos).
  3. Gil Vicente: escribió farsas, dramas alegóricos, etc. Introdujo en sus obras de teatro elementos liricos, como romances, villancicos…
La primera mitad del siglo XVI se inicia con la publicación de La Celestina. Sin embargo, esta obra constituye un caso aislado y extraño con respecto al panorama teatral de su época. El teatro de estos años se vinculaba a circunstancias concretas de carácter religioso o profano (acontecimientos políticos o cortesanos). La festividad del Corpus, por ejemplo, era un momento típico para la escenificación. Esta se llevaba a cabo sobre carros móviles que se empleaban también en las procesiones. Durante este período, el espacio teatral no es todavía específico: a menudo se representaba en las iglesias, en la calle o en la corte. Las primeras compañías de actores profesionales, que surgen en esta época, no contaban con un lugar propio para la representación, por lo que puede entenderse el primitivo y escaso desarrollo de la escenografía.

viernes, 25 de enero de 2013

4.3. El teatro en la primera y segunda mitad del siglo XVI.


A mediados del s.XVI se instalaron algunos teatreros en patios interiores, los llamados “corrales”. Cuando representaban obras, la escena y el público se situaban en el patio, y las autoridades y las clases altas en las galerías superiores. La gestión de los corrales se concedió a los hospitales, pues los beneficios de las representaciones teatrales se dedicaban a su manutención. La aparición de un teatro estable supuso unos cambios notables, como el nacimiento de compañías teatrales, la regularidad de las representaciones… Esto fue posible gracias a los corrales de Sevilla, Madrid y sobre todo Valencia. En los corrales nombrados se representaban obras religiosas en determinadas festividades y obras de teatro profano. 

Dentro de este teatro, el profano, se distingue la corriente más clasicista, la cual siguió Cervantes en tragedias, y las obras que proceden de la comedia nueva italiana. Ésta seguía el teatro clásico (cinco actos y unidad de tiempo, lugar y acción) y con algunas variaciones importantes, se adapto al nuevo teatro renacentista.

Un actor muy destacado en esta segunda mitad del siglo fue Lope de Rueda, el cual fue actor y autor teatral y al cual se puede considerar el creador de la comedia renacentista y, sobre todo, los pasos, un tipo de teatro popular. Su punto de partida fue la comedia nueva italiana, pero él la transforma y elimina los elementos más clasicistas y cultos, y añade escenas cómicas o pasos. Su éxito se basa en el lenguaje realista, lleno de incorrecciones y vulgarismos, y en la creación de tipos populares graciosos.